Carolina Araiza concluyó su encargo como titular de la Dirección General de Protección y Bienestar Animal del Gobierno del Estado. En un mensaje en sus redes personales, afirmó que su gestión se basó en impulsar políticas públicas en favor de los animales, sin simulaciones ni partidismos, pero señaló que los intereses particulares a veces pesan más que los institucionales y que sostener principios puede tener un costo. No ofreció más detalles sobre su salida.
También, Araiza publicó que su compromiso no era quedar bien o caer bien, sino avanzar en soluciones reales para la protección animal, y que su trabajo continuaría desde cualquier trinchera.
De acuerdo con testimonios de activistas presentes en el foro Protección Animal Sonora 2025, realizado el pasado viernes, el comisionado de la CEDES, Carlos Zatarain, habría solicitado que dos de los temas programados no fueran incluidos en las mesas de discusión. Araiza no accedió a cancelarlos y tampoco incluyó al comisionado en el protocolo de inauguración del evento. Posteriormente, fue separada del cargo.
Tras su salida, una ciudadana en representación de la Fundación Pata de Perro acudió a las oficinas de CEDES y, mediante una transmisión en vivo, señaló a Zatarain como uno de los principales detractores del avance de la política de bienestar animal en Sonora. También denunció que un espacio destinado para una clínica de atención animal habría sido utilizado como oficinas administrativas. Señaló que el comisionado no salió a atenderla y habría salido del edificio por una puerta alterna.
Cabe recordar que la designación de Carolina Araiza fue resultado de un proceso de diálogo con organizaciones de protección animal en Sonora, quienes respaldaron su perfil como activista.
Hasta el momento, CEDES no ha emitido postura oficial sobre los señalamientos.
































